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Laguna de Navaridas

 

Laguna de Navaridas: un oasis entre viñedos

A tan solo 2 kilómetros del núcleo urbano de Navaridas, la Laguna de Navaridas constituye uno de los rincones naturales más singulares de la Rioja Alavesa. Con una superficie aproximada de 3 hectáreas y rodeada completamente de viñedos, este pequeño humedal sorprende al visitante como un auténtico oasis de vida en un paisaje dominado por el cultivo de la vid.

Se trata de una laguna endorreica, es decir, un humedal en el que el agua no tiene una salida fluvial, acumulándose en una depresión del terreno. Sus condiciones físico-químicas, su carácter poco profundo y su ubicación en una zona de clima relativamente seco, hacen que su presencia sea aún más relevante.

Un paisaje cambiante y lleno de vida

La Laguna de Navaridas se asienta en una depresión alargada rodeada de suaves cerros, formando un paisaje de gran belleza y valor ecológico. A lo largo de su historia, ha sufrido periodos de desecación debido a la presión humana y las condiciones climáticas, pero hoy sigue siendo un espacio de gran importancia ambiental.

Su vegetación está dominada por extensos carrizales y formaciones palustres que cambian según nos acercamos al agua. En las orillas predominan los carrizos, mientras que hacia el interior aparecen otras especies adaptadas a condiciones más húmedas, creando un mosaico natural que da cobijo a numerosas formas de vida.

Entre sus valores más destacados se encuentra la presencia de especies de flora amenazadas y protegidas en el País Vasco, como es el cerrajón (Sonchus maritimus maritimus), lo que refuerza la importancia de conservar este entorno único.

Refugio de fauna en un entorno seco

 
 

En un territorio donde las precipitaciones son escasas y la presencia de humedales muy reducida, la laguna actúa como un verdadero refugio para la fauna, especialmente para aquellas especies ligadas al medio acuático.

Entre los grupos de fauna más destacados se encuentra la comunidad de anfibios, de los que podemos encontrar hasta ocho especies, siendo algunas el sapillo moteado, el tritón jaspeado, o la ranita de San Antonio. Estas especies dependen de este tipo de humedales para reproducirse. También es un lugar privilegiado para la observación de aves, muchas de ellas asociadas a los carrizales. Con algo de paciencia, es posible avistar especies como la gallineta común, el buitrón o el escribano palustre, la garza real o el aguilucho lagunero. Además de otras aves más escasas que encuentran aquí un lugar tranquilo para alimentarse o descansar. Este entorno también resulta fundamental para insectos, como las libélulas, que encuentran en la laguna un hábitat idóneo.

Un espacio protegido

La importancia ecológica y paisajística de la Laguna de Navaridas ha sido reconocida a distintos
niveles. Forma parte de la Red de Espacios Naturales Protegidos del País Vasco y está incluida en el Plan Territorial Sectorial de Zonas Húmedas como humedal protegido.

Además, ha sido identificada como un espacio de alto valor natural y cultural dentro del planeamiento municipal, y figura en el catálogo de paisajes singulares de Álava, lo que pone de relieve no solo su riqueza ambiental, sino también su integración en el paisaje tradicional de viñedos.

En los últimos años, el Ayuntamiento de Navaridas ha impulsado diversas actuaciones dirigidas a la conservación, recuperación y puesta en valor de la Laguna de Navaridas, consciente de su importancia como uno de los espacios naturales más singulares del municipio.

Uno de los principales objetivos ha sido mejorar el estado ecológico del humedal y favorecer la
biodiversidad. En este sentido, se han desarrollado trabajos de restauración ambiental en colaboración con otras administraciones. Entre las actuaciones realizadas destacan la gestión de la vegetación mediante el desbroce de carrizales, la creación de pequeñas charcas y pozas dentro de la laguna, la retirada de exceso de sedimentos y la colocación de cajas y refugios para aves y murciélagos amenazados, entre otras.