Tejera de Navaridas
La intención de recuperar la tejera de Navaridas por parte del ayuntamiento de esta localidad situada en Rioja Alavesa, motivó una intervención arqueológica en la que se documentaron buena parte de las estructuras de este elemento.
Tras el estudio de este complejo tejero, que incluyó la lectura estratigráfica de sus alzados, además de su limpieza y su desbroce, se pudo identificar su rica secuencia histórico-constructiva.
Inicialmente se registra la construcción de un horno situado al este de todo el complejo productivo, que seguramente se levantó en el último tercio del siglo XVII. De tiro vertical, planta rectangular y construido aprovechando el talud del terreno, se pudo identificar la cámara de combustión y la de cocción. El acceso a la primera, que estaba abovedada, se realizaba por el norte, quizás mediante un vano en arco. Este acceso se encontraba protegido por dos estructuras que continuaban hacia el norte el trazado de los muros este y oeste del horno, funcionando también como contrafuertes.
La cámara de cocción tenía sus paredes recubiertas con ladrillo y arcilla para proteger la estructura de las altas temperaturas. Separando ambas cámaras (combustión y cocción), se encontraba la parrilla, realizada con ladrillos y argamasa.
En el siglo XVIII se documenta una reconstrucción de la parte superior del horno y a finales de esa misma centuria se reduce su tamaño en su lado occidental. Estos cambios se completaron con la construcción de un almacén que posiblemente sustituyó a otro previo del que no han quedado vestigios.
Los arreglos y reformas del complejo tejero se siguieron documentando en el siglo XIX y los primeros años del siglo XX, hasta que definitivamente se produjo su abandono en la década de 1930. En el año 2022 se restauraron las estructuras del almacén y en el año 2024 se iniciaron los trabajos en el horno, todo ello con el fin de recuperar y poner en valor este complejo tejero.