Carrascal de Navaridas
Se trata de uno de los pocos fragmentos de carrascales mediterráneos secos presentes en la Rioja Alavesa. Este carrascal aparece fragmentado por diversos viarios y un campo de fútbol abandonado.
Este pequeño reducto forestal aparece inmerso entre los cultivos de vid y cereal que caracterizan la comarca, así como entre eriales estepizados con vegetación muy degradada.
Las características climáticas, netamente mediterráneas (precipitación anual inferior a 600 l/m2) determinan la vegetación. La encina carrasca domina el estrato arbóreo, acompañada raramente por algún quejigo. En el sotobosque, fresco y luminoso, pueden verse algunos arbustos como enebros, brezos, aladiernos, espino albar, jaras....
En sus claros se forman romerales, coscojares y tomillares con especies leñosas y herbáceas, muchas de ellas aromáticas.
Entre las plantas presentes algunas tienen relevancia corológica como Aster aragonensis (endemismo del centro peninsular), Pistacia lentiscus, Sideritis linearifolia, Odontites eliassennenii y Ophrys dyris.
La gran deforestación que acompaña a toda la Rioja alavesa donde la agricultura intensiva domina el paisaje, convierte a este pequeño enclave forestal en un área de extraordinario valor faunístico. Dominan especies claramente mediterráneas, lo que acrecienta su valor, debido a la escasez de las mismas en el territorio vasco. Entre ellas destacan: sapillo moteado, lagarto ocelado, lagartija colilarga, culebra de escalera, culebra bastarda, lirón careto... Entre las aves son de interés el alcotán, autillo, collalba rubia, curruca carrasqueña, curruca mirlona, curruca cabecinegra y escribano hortelano.